Resumen
En este artículo se examinan los límites filosóficos y fenomenológicos de la idea de transferir la conciencia humana a una máquina. Existen teorías como el Espacio de Trabajo Neuronal Global (ETNG), la Teoría de la Información Integrada (TII) y la Emulación Cerebral Completa (ECC) que proponen modelos funcionales de la conciencia; sin embargo, estas aproximaciones no logran captar la dimensión subjetiva, encarnada y afectiva de la misma. A través de un diálogo entre la neurociencia cognitiva, la filosofía de la mente y la fenomenología se sostiene que la conciencia es más que solo información procesada: es una experiencia vivida, situada y corpórea. Por ello, se afirma que la transferencia completa de la conciencia a una máquina no es inviable por cuestiones técnicas, sino por una comprensión reduccionista de la condición humana. Se concluye que la conciencia no puede disociarse ni del cuerpo ni de la historicidad vivida, sin despojarla de su esencia.
