Resumen
El juego es una actividad que aparentemente compartimos con los animales no-humanos. Se puede pensar en diversos ejemplos donde los animales juegan e interactúan lúdicamente entre ellos y el ser humano. Sin embargo, el filósofo alemán Eugen Fink propone un acercamiento filosófico al fenómeno del juego en el ser humano que permite pensar en esta actividad como un elemento constitutivo que refleja simbólicamente la estructura metafísica del mundo. Además de ello, se consideran como preámbulo las investigaciones de Burghardt como especialista del comportamiento animal y, en específico, del fenómeno del juego por parte de los animales no-humanos. Este movimiento permite que, al momento de abordar las afirmaciones de Fink respecto al fenómeno del juego, se tenga un trasfondo de la manera en que seres humanos y animales no-humanos comparten rasgos filogenéticos respecto al juego, aunque cumpla papeles ontológicos distintos.
